Terremoto en el Valle del Cauca: así golpea la economía y el tejido empresarial de la región

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El terremoto sigue dejando un fuerte impacto en el tejido empresarial del Valle del Cauca. Un reporte preliminar actualizado señala que 1.462 unidades productivas han resultado afectadas, con pérdidas estimadas en $47.000 millones. La cifra, entregada por la administración departamental, corresponde a establecimientos que sufrieron daños en sus instalaciones, maquinaria, insumos y demás elementos necesarios para desarrollar sus actividades económicas.

Las autoridades continúan avanzando en el censo de pequeñas y medianas empresas para identificar los daños y establecer las necesidades de recuperación. El objetivo es diseñar acciones que permitan reactivar los negocios, proteger empleos y recuperar la economía regional.

Un balance que crece con el paso de los días

Desde que ocurrió el sismo de magnitud 7.4 el pasado 10 de agosto, las cifras oficiales sobre el impacto empresarial en el Valle del Cauca han ido creciendo a medida que avanza el censo. En los primeros días tras la emergencia, la Gobernación reportaba cerca de 700 unidades productivas afectadas y pérdidas superiores a $16.000 millones, principalmente en municipios de vocación turística y comercial como Roldanillo y Sevilla. Poco después, ese número subió a 622 negocios censados, con Cali y Roldanillo entre los territorios más golpeados y afectación directa sobre unos 700 empleos.

Con el paso de las semanas, el panorama se hizo más claro y también más preocupante. El reporte más reciente de la administración departamental eleva la cifra a 1.462 unidades productivas con daños o perjuicios y pérdidas que ya superan los $47.000 millones. Otro corte posterior, centrado en zonas urbanas, habla incluso de 3.317 unidades productivas afectadas y pérdidas por encima de los $77.690 millones, con cerca de 15.000 empleos directos comprometidos.

La Gobernación ha insistido en que todos estos son balances preliminares. El censo aún debe completarse en varias zonas rurales, donde las dificultades de acceso han retrasado la recolección de información, por lo que el impacto económico definitivo podría terminar siendo mayor al reportado hasta ahora.

Cali y otros municipios, entre los más golpeados

Aunque el terremoto afectó a buena parte del suroccidente colombiano, el Valle del Cauca concentra una de las mayores afectaciones empresariales del país. Según cifras de la Cámara de Comercio de Cali, del total de más de 28.000 empresas registradas con daños en todo el territorio nacional, cerca de 9.300 corresponden a este departamento, es decir, alrededor de un tercio de los registros a nivel nacional.

De ese universo, Cali concentra la mayor proporción de negocios afectados, seguida por Buenaventura y Roldanillo. La radiografía elaborada por la Confederación Colombiana de Cámaras de Comercio (Confecámaras) muestra además que más de la mitad de las micro y pequeñas empresas del departamento califica sus daños como graves o críticos, y que una parte importante de ellas se encuentra totalmente incapacitada para volver a abrir sus puertas al público.

Un diagnóstico posterior, elaborado por el Comité Intergremial y Empresarial del Valle del Cauca (CIEV) con apoyo de firmas especializadas en riesgo, dimensiona aún más la magnitud del golpe: las pérdidas físicas directas del terremoto en el departamento rondarían los $19,5 billones, entre daños a edificaciones e infraestructura. A esto se suma la afectación empresarial registrada por la Cámara de Comercio de Cali, que ya supera las 5.000 empresas, de las cuales una parte importante asegura no poder operar en este momento y advierte que sus empleos están en riesgo.

¿Qué tipo de daños reportan los negocios?

El censo de la Gobernación detalla que la afectación no es homogénea. Algunas unidades productivas registran pérdidas totales de su infraestructura, mientras que otras perdieron parcialmente maquinaria, mercancías o insumos indispensables para seguir operando. Esta diversidad de escenarios complica el diseño de una respuesta única y obliga a las autoridades a construir soluciones diferenciadas según el tamaño del negocio, el sector económico y la zona geográfica donde se ubica.

Los micronegocios y las pequeñas empresas, que suelen tener menos capacidad de resiliencia financiera, son los más vulnerables frente a este tipo de emergencias. Muchos de ellos dependían de un solo local o de un inventario reducido, por lo que la pérdida de mercancía o herramientas de trabajo representa un golpe directo a su capacidad de generar ingresos en el corto plazo.

Las medidas que se estudian para la reactivación

Frente a este panorama, la Gobernación del Valle del Cauca, en articulación con el Gobierno Nacional, ha planteado varias líneas de acción para apoyar a los comerciantes y empresarios afectados. Entre las propuestas que están sobre la mesa se encuentran:

  • La creación de un capital semilla que permita a los comerciantes recuperar parte de los insumos, la maquinaria y los elementos perdidos durante la emergencia.
  • Alivios tributarios, especialmente en impuestos como industria y comercio, y el predial, con el fin de reducir la carga financiera sobre los negocios afectados.
  • Líneas especiales de crédito, pensadas para facilitar el acceso a capital de trabajo en condiciones favorables para las unidades productivas golpeadas por el sismo.
  • Subsidios directos para las empresas más afectadas, en el marco de la emergencia económica declarada por el Gobierno Nacional en varios departamentos, incluido el Valle del Cauca.

Estas medidas se enmarcan en una respuesta más amplia que involucra al Ministerio de Comercio, Industria y Turismo y a distintas entidades del Gobierno Nacional, en un esfuerzo conjunto por evitar el cierre masivo de negocios y proteger los empleos que dependen de ellos.

El reto: proteger empleos y recuperar la economía regional

Más allá de las cifras, el terremoto plantea un reto estructural para la economía del Valle del Cauca. Sectores como el comercio, el turismo y la industria manufacturera, que representan una parte importante del empleo formal e informal en el departamento, enfrentan ahora la doble tarea de reconstruir su infraestructura física y recuperar la confianza de consumidores e inversionistas.

Las autoridades han sido enfáticas en que, mientras avanza la fase de atención humanitaria y rescate, es igualmente urgente comenzar a diseñar la hoja de ruta para la reactivación productiva. El llamado de la administración departamental ha sido claro: proteger la vida sigue siendo la prioridad inmediata, pero la recuperación económica de los municipios afectados —muchos de los cuales dependen en gran medida de sus actividades comerciales y turísticas— no puede esperar.

En las próximas semanas, a medida que se complete el censo en las zonas rurales de más difícil acceso, se espera contar con un panorama más preciso del verdadero costo económico del terremoto para el tejido empresarial vallecaucano. De ese resultado dependerá, en buena parte, el diseño final de los instrumentos de apoyo —créditos, subsidios y alivios tributarios— que buscarán devolverle el pulso a la economía de la región.

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